jueves, 29 de noviembre de 2012

La bombonera



Desde hace poco tiempo vivo en una cajita de bombones. Me trasladé a ella cuando la vida me asestaba unos espaldarazos tan tremendos que me dejaban sin aliento. Decidí que ya estaba bien, que la supervivencia personal era lo primero. Me relamo de gusto con los rellenos de trocitos de avellanas, que acompañan mi café al iniciarse el día. Y salgo a la calle feliz, sin la mente obturada por tantas realidades negativas. Me enfrento a mi jornada relativizándolo todo pues sé, que al final de mis andanzas por tantos sinsabores, me espera ese lugar mágico y acogedor, ofreciéndome aquellos intensos aromas que me conducen a soñar y a vivir siempre en un pedazo dulce de cielo.

martes, 27 de noviembre de 2012

Obsolescencia



Le sirvió el wisky y se sentó junto a él. Le encantaba contemplarlo embelesada mientras elaboraba sus  rápidos bocetos sobre cualquier papel que encontrara. Mientras, le iba explicando muy concentrado,sus ideas sobre ellos. Todo le parecía bien, aunque no entendiera demasiado. Al fin y al cabo, él era el artista reconocido. ¿Qué sabía ella de luces, tonos y contrastes; pigmentos y acrílicos? Era la estrella invitada y lo adoraba. Participaba desde el principio en el proceso creativo de su compañero como una musa llegada desde cualquier pliegue de su brillante cerebro. Sabía que eso tenía un precio: sumisión total y absoluta a su voluntad, aunque no le importaba. Seguiría siendo la inspiración de su obra, mientras la fascinación  que él sentía por sus curvas durara.

martes, 13 de noviembre de 2012

Como un fuego mudo





Así te sentí yo cuando tras treinta años de vida en común me dijiste, o mejor te arranqué, que me dejabas por otra, sin más. Jamás hubiera imaginado que la convivencia fuera una competición… Pasé a ser tu ex con un simple chasquido de dedos. Me quemaste el corazón y todo nuestro pasado y vida en común quedaron reducidos a cenizas. Ha sido una traición por tu parte. No quiero que seas mi amigo, ni los peores enemigos asestan estos golpes tan bajos. No sé cómo expresarlo, no hay palabras para el abandono. Necesito que alguien recoja mis cenizas y las esparza en algún lugar que tú no pises nunca.

martes, 6 de noviembre de 2012

Siempre estupenda



Llevaba la faja puesta día y noche, le llegaba hasta el pecho y se veía como un figurín. No podía vivir sin ella, constantemente admiraba su figura de top-model y se sentía feliz. Ni siquiera se la quitaba para  dormir, quería estar guapa a todas horas. La cuidaba como a su propia piel, se duchaba con ella, la hidrataba y la secaba con mucho mimo y cuidado. 
El día en que la vio algo ajada, se la quiso sacar y no supo prever sus nefastas consecuencias: se ahogó entre sus propias y resentidas carnes.

Las alberquillas: Un trocito del paraíso



La casa de mis amigos es una atalaya, rodeada de bosques de robles, en las estribaciones de los Montes de Toledo. Llegar aquí,  y respirar alegría, cordialidad y amistad, y sentirte mejor que en tu propia casa, es todo uno. El mágico Piélago y las monumentales rocas graníticas observan a sus moradores desde una situación privilegiada.
En su interior se han rodeado de todo lo que más quieren,  pasado y presente; un auténtico y cálido hogar repleto de recuerdos y de historia. En cualquier sitio donde se pierda la vista encontrarás una nota de color, un trabajo o cualquier otro motivo al que han dedicado horas y esfuerzo. 
Pero lo mejor de ella son sus dueños, que comparten todo lo suyo haciéndote sentir feliz de inmediato. Dejarás tu huella formando parte de ellos, mientras dure tu estancia, y querrás volver antes de lo  imaginable  porque formarán parte de ti, de tu corazón y de ese pedacito de felicidad terrenal que se llama amistad. 

domingo, 21 de octubre de 2012

Luces


Los farolillos de papel iluminaban las oscuras entradas de calles y casas con una multitud de luciérnagas en su interior.  Ada lo llevaba entre sus manos para que nadie tropezara con ella. Se asomó como cada noche al camastro donde su padre estaba echado. Le preguntó si necesitaba algo y cómo se encontraba. Él siempre le contestaba que nada, no obstante le ahuecó el lecho y le calentó la sopa. Lo dejó dormido apaciblemente hasta una nueva mañana, se despidió de él y regresó a su casa. Por el camino, miró al cielo y apagó el farol, las brillantes estrellas la guiaban. 

sábado, 20 de octubre de 2012

Nuestro mar



Día de otoño frente al mar, lluvia, playa de San Juan, larga, desierta a estas horas matineras y hoy, gris. Paseo solitaria bajo el paraguas y pienso que esta es mi orilla, la de mi infancia, que aquí está mi lugar, aunque también en la otra más plácida donde habito. Entre ambas el mismo mar, cuya fuerza resuena con un ruido estremecedor y ancestral. Recuerdos de cuando nada era  así y mi padre plantaba la sombrilla en la arena el diecinueve de marzo hasta nueva orden. Los niños buscábamos regaliz de palo entre los matorrales. Aún no había llegado la colonización urbanística. Con nuestros bañadores de gomitas y burbujas, que el mar se encargaba de desgastar, nosotras; y ellos con sus meybas grandes y piernas de palos, éramos piratas y exploradores, pocas veces princesas. Al llegar el verano y el calor, recogíamos nuestros pertrechos y abandonábamos nuestro mar. Recalábamos en la Aitana en busca de días más frescos a la sombra de las montañas. Noches de tertulias vecinales con las sillas a las puertas de las casas, para los mayores. Nosotros, vivíamos en un sin parar: bajábamos al pantano a recoger ranas y juncos para flechas, trepábamos a los árboles, baños en balsas y moratones en las rodillas, paseos en burro y meriendas entre pinares y fuentes. A lo lejos, desde las cimas, lo veíamos siempre azul y sabíamos que nos aguardaba.

lunes, 1 de octubre de 2012

Un pedazo de cielo desde la ventana


Las nubes de formas caprichosas pasan veloces, empujadas por el viento. Es tiempo de tormentas.
-¡Mamá!, mira esa nube tan bonita, es una familia de cachorros.
-Sí, hijo, sí.
-Y por allí va la Reina de los mares, la del cuento. ¿La ves?
-Claro que sí, cariño. La veo con su largo traje blanco de espuma de algodón, es muy bella.
-¿Y por qué no nos montamos en aquel barco tan grande que llega y nos vamos a buscar a papá? Ya no me acuerdo de su cara.
-Él no está en ese cielo, mi amor, no lo encontraríamos.
Los recuerdos descienden y se agolpan en ondas de lágrimas que resbalan por su cara.  Se las ha de tragar. La diversión de contemplar juntos el firmamento por un rato se acaba cuando la tormenta cierra, de un golpe, la ventana.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Un ramillete de muguet

                                                                                                                                                   Robert Doisneau
Cada tarde pasaba a mi lado a la misma hora, se dirigía hacia Saint Sulpice, línea seis, siempre seria y triste. Parecía la mujer más apenada del mundo. Jamás la vi sonreír; por eso aquel día tomé un ramillete de la pequeña floristería donde trabajaba y salí tras ella, sin pensármelo dos veces. Se sorprendió cuando me acerqué al banco donde aguardaba y se lo ofrecí, negaba rotundamente con la cabeza, al final lo tomó entre sus manos. Un ligero atisbo de sonrisa me transformó en el hombre más feliz del universo. Ahora ya sé que estudiaré húngaro con todas mis fuerzas.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Las perversas


                                                
Mi querida amiga Eva cultiva la paciencia, los tomates y ciruelas, los membrillos y cebollas, las judías tiernas y patatas, el equilibrio de las energías corporales y la sabiduría china. Si no están en su sitio, ella las coloca en su lugar mediante los puntos de acupuntura y los masajes. No acepta que las energías perversas te despeinen y que te dejes llevar incauta por ellas. Es muy voluntariosa. Te pones en sus manos y la dieta y el equilibrio emocional están asegurados. Confías plenamente y la dejas hacer. Combatirá como una auténtica guerrera contra fríos, vientos y  fuegos que consuman tus órganos. Vencerá y saldrá victoriosa; tú  respirarás, de nuevo, más tranquila.

martes, 18 de septiembre de 2012

Otros ojos


Para Pepe, el mejor óptico.





Me gusta colocarme las gafas de sol polarizadas que le compré a Pepe, fue la mejor decisión.  A través de sus mágicos cristales observo el mundo con colores de fiesta perpetua. Cuando me asaltan las ganas de llorar, me las sitúo sobre mi nariz y respiro tranquila. Todo se ubica en su lugar. Si no las tengo cerca, me suelo poner nerviosa, porque las noticias del día a día nunca mejoran. Mi dependencia ha llegado a tal extremo, que voy al trabajo con ellas puestas, como si tuviera algún problema grave. Me preguntan y contesto que sí a todo, me da igual. Desconocen que escondida tras ellas, vivo en otro mundo mejor, el de las maravillas, donde todo es posible todavía. 


Una buena cocinera




Siempre me ha gustado entretenerme en roer los huesecillos del plato, pero lo que hoy tenía entre manos no me dejaba tiempo  para solaz disfrute de mis sentidos.  Empecé por la carne prieta de tus muslos asados, jugosos y tiernos, no los quise compartir con nadie. El resto lo congelé para pasar el invierno cerca de ti e ir comiéndote poco a poco. Alma no encontré, su espacio estaba vacío, tampoco hubiera sabido cómo cocinarla; así que dispuse tu corazón traicionero en un recipiente aparte, y lo guisé a fuego lento y suave, como querría que te hubieras comportado conmigo, amoroso y blandito. Le di un toque final de hierbas aromáticas del jardín, para perfumarte en mi recuerdo y que el desamor y la infelicidad se evaporaran y no dejaran un regusto amargo en mi cocina luminosa y tranquila.

lunes, 17 de septiembre de 2012

SIN NADA




Dicen que la poesía es el vehículo para expresar los sentimientos. Yo no dispongo de ninguno. Me has dejado inválida y muda. Parece que tras aquellos árboles estuviera el mar. No puedo llegar, no tengo fuerza. Lo he perdido todo: mi empuje, la thymós y el aliento vital.

viernes, 31 de agosto de 2012

Afectos rotos




Al levantarse cada mañana, tras el desayuno, iniciaba su tarea: repasaba mentalmente todo lo que había hecho y dicho el día anterior, sin dejarse una palabra. Tal esfuerzo requería mucha concentración por su parte. Se llegan a decir y a omitir muchas cosas a lo largo de una jornada. Después, iba al botiquín y empezaba a curar todo lo que se había malogrado por su intervención: una tirita para su compañero, a quién había herido sin necesidad; un poco de yodo para aquel vendedor, que no tenía la culpa de que los precios subieran tanto; un toque de pomada antihistamínica para la relaciones del banco, ella no era la causante del descalabro financiero… Y así, con todos los afectos reparados, se sentía mejor y empezaba una nueva jornada.

jueves, 30 de agosto de 2012

Árbol sabio



Me gustan las tormentas de verano que refrescan el ambiente y desatan los aromas de los árboles que han ido madurando durante el estío. Entre los de la alquimia mediterránea, destaca el algarrobo, el árbol sabio de los cuentos infantiles, sólido y perenne, siempre dispuesto fielmente a darte cobijo bajo sus fuertes ramas nudosas y a mitigar dolores con su abrazo. Comida de pobres en la posguerra, que con sus frutos maduros ya en el suelo, lanza aromas dulzones que se apoderan de todo lo que le rodea. Compite con la higuera, el olivo y los pinos, resultando claro ganador. El olor a tierra mojada, es el recuerdo de pasadas infancias que permanecen atesoradas en nuestro interior como si el tiempo no pasase y siempre fueran la  misma. 

miércoles, 29 de agosto de 2012

Amor a última vista





Me enamoré de sus andares nada más descubrir su fugaz y resuelta figura, al tiempo que nervioso, se me caía el platito que sostenía la taza de café porque mi mano se había quedado flácida, tan boba como mi cara de lechuguino. Aquello era una real hembra y yo un gusano tirado en el suelo que con gusto moriría aplastado por sus totémicos pies. En aquella posición no me atreví a balbucear disculpa alguna. Intenté recomponer mi apostura en aquel sofá que me despedía cual  juguete de muelle. La esperé con intención de iniciar un cortés galanteo, pero ella no regresó, había desaparecido por la puerta de aquel establecimiento sin intención alguna de volver. Guardo de ella el imborrable recuerdo de su taconeo silencioso sobre la alfombra mullida y la visión fetichista de sus extremidades inferiores. Las busco, desde entonces, en todas las mujeres.  

lunes, 27 de agosto de 2012

Mortíferas





Las dos hermanas vivían sus respectivas vidas con grandes pesares a costa de sus maridos: el uno, un despilfarrador y el otro, un mujeriego. Como no eran felices pensaron en acabar con ellos, liquidarlos, así por las buenas y que no les siguieran dando mala vida.
La primera de ellas decidió hacer una cocción naturista con unas plantas venenosas de acción mortal. Su marido era un enamorado de las terapias naturales y sabía que no lo defraudaría.
La segunda se aventuró a comprar un producto químico, invisible en las autopsias, el Sevacuol. Sabía que arrastraría todo lo que se  interpusiese en su camino intestinal y que no dejaría huella.
Optaron por celebrar un entierro conjunto, para ahorrar trámites y peculio. A la salida comentaron risueñas: ¡Hay que ver, pobrecitos, el uno comiendo y el otro defecando, si es que no tenían remedio! E iniciaron juntas una nueva vida sin obstáculos en su camino.

viernes, 24 de agosto de 2012

Deseos


              

                                                                                                                          autor Joe Baran
Decían que era un niño muy soñador y fantasioso, mis padres jamás se creían lo que les contaba y nunca me tomaban en serio. El día en que finalmente fui abducido y no me volvieron a ver, lloraron  todas sus palabras.

Para siempre



Pasada la primera canícula amorosa, me impediste marchar. Desconocía tus intenciones y que tu pasión pudiese llegar a tales extremos. No sospeché nada del batido de frutas helado que me ofreciste poco antes de partir. Debía de haber desconfiado de tu obsesión por Lewis Carroll.


miércoles, 15 de agosto de 2012

Burbujas




El primer sorbo es por vosotras, por la dicha de teneros como amigas, porque estáis ahí siempre, sinceras, ofreciéndome vuestro apoyo incondicional.
En el segundo, brindo para que nunca os falte la alegría, la ilusión por la vida y esa capacidad de transmitir emociones, de crear, de compartir, de ser sinceras, solidarias y maternales.
En el tercero, por nuestros sueños y deseos; esos íntimos y tranquilos, que nunca nos podrán arrebatar.
Para el cuarto, deciros que la vida sin vosotras no tendría color. Sois las burbujas chispeantes de mi copa dorada que se acomodan en mi interior y que guardo como el mejor tesoro.
¡Salud!

lunes, 13 de agosto de 2012

OBSESIÓN




Cualquier día, cuando menos te lo esperes, ahí estaré yo, acechándote, aguardando el momento de la venganza de mis sueños rotos y de mi corazón de compañera entusiasta. Seré tu sombra para que no causes más daño, despacito y sin ruido. Acabaré con tu desprecio por mis cosas y no encontrarás la paz salvo con aquellos a los que hayas atrapado en tu red de mentiras engaños.  

domingo, 12 de agosto de 2012

Herida





Sí, definitivamente quieres ser mala, te has pasado toda una vida siendo buena y ya vale. Te engañaron con los cuentos de príncipes y valientes caballeros andantes, estuviste esperando que aparecieran. Pero no, no existen. Nunca es tarde, te dices a ti misma. Vas a cargarte a todos los que te han hecho sufrir, así por las buenas, de un solo plumazo, porque razones no te faltan. Tu corazón quedará blindado para todos ellos, corralito de  cariños   interesados.

viernes, 20 de julio de 2012

El desorden de las cosas



Madera, una única fuente de luz, y sombra.  Kumi Yamashita.


A veces la vida fluye tan rápido que te desordena y te acostumbras a vivir en ese caos que constituye tu casa, tu trabajo y  tu vida. Por eso cuando entras en algún lugar donde nada asoma fuera de su sitio, sientes envidia ajena, ¡qué suerte! –te lamentas–. Pero tal vez no sepas que ese orden  y limpieza se ha pagado, lo ha hecho otro, o que significa aburrimiento vital, o manías; porque en realidad tú no pierdes ni un minuto de tu tiempo en ordenar lo que te rodea, ya que por mucho que lo intentes, estás convencida de que los objetos deciden por sí mismos. La existencia se ha de vivir y no perderla  en tenerla bien  colocada para ojos propios o ajenos. Así que,  amiga, si la vida te despeina, no lo lamentes y ¡disfrútala!  Estás viva.

martes, 17 de julio de 2012

La voz de la caracola



Sabía que se podían escuchar voces que susurraban palabras solo con acercártela al oído. Lo narraban los marinos. El día en que por fin encontró una caracola abandonada en la orilla, miró al horizonte y comprendió que le estaba predestinada. Procedía de tiempos muy lejanos y una música atenuada salía de  su interior. Bellas voces cantaban acompañadas del laúd, el rabel y el tambor.
La puso junto a su boca y entonó una melodía como solo saben  hacerlo las sirenas; al acabar, la sumergió de nuevo en el mar para que siguiera fluyendo la sabiduría.

Sueños cruzados



Aina escribió unos versos en un papel y los introdujo en el interior de una botella que lanzó al mar de la isla donde vivía. Soñó que sus palabras, como osadas navegantes, surcarían los mares lejanos.
Pasó el tiempo, y en otra orilla, Ahmed, mientras ayudaba a su padre con la barca,  vio una botella que contenía un mensaje, flotando sobre el agua. Llegó a su casa e intentó descifrarlo.
“El mar, puente entre culturas; mis palabras, alas para tu libertad…”
-¡Inshallah! -y guardó el escrito en su corazón como el más preciado tesoro. 

miércoles, 4 de julio de 2012

Demasiado tarde


Nada más verla, supo que se iba a complicar su vida. Todas las pruebas remitían a ella, pero no quería reconocerlo y se obsesionó por encontrar otros responsables, sin resultado. 
Su coartada era débil y el móvil sustancioso. La viuda permanecía callada en los interrogatorios, desafiante y altiva, siguiendo fielmente las indicaciones de sus abogados. Se había enamorado de sus curvas como un colegial. La deseaba. El arma seguía sin aparecer.
Tras el juicio y la sentencia absolutoria, se acercó a la mujer y le dijo: sé que no eres un ángel. Ella -mientras se ajustaba la costura de sus medias- lo miró insinuante y le murmuró: ¿quieres comprobarlo?
Fue después, al aproximarse demasiado para encenderle el pitillo y mirarla a los ojos,  cuando se percató de que su perfume no lograba ocultar un aroma letal y fétido. Pero ya era tarde

lunes, 2 de julio de 2012

Atrapada


                                                                "La sombra que se acerca", 1954, del fotógrafo chino Fan Ho


Permanecía todo el tiempo que podía en la brillante claridad de la luz solar, e iba cambiando de lugar para no perderla. No le gustaban las horas de tinieblas en las que resignada, se veía obligada a permanecer. La sombra la arrastraba como el filo de un cuchillo enamorado cada atardecer  y al alba la devolvía de nuevo a la vida. Ese era el pacto.

lunes, 11 de junio de 2012

Pequeña flor





Nació en medio del ajetreo de la gran ciudad. Fue el  gran sueño de su madre: que su hija prosperara y conociera el mundo,  ya que ella no había podido moverse del campo. Se lo pidió al viento y este derramó las pequeñas semillas muy lejos.
Esperanza  se crió alejada de familiares y amigos, pero cerca de la especie más inteligente. Fue autodidacta y aprendió las palabras que oía en la calle,  aunque no tenía voz. Descifró el código que usaban los humanos, así pudo leer los versos que resbalaban de los bolsillos de los transeúntes e incluso de algún libro que alguien olvidaba.
Cada mañana, orgullosa y erguida, estaba atenta a lo que sucedía a su alrededor. Y cada vez le gustaba menos lo que vivía. La gente pasaba cabizbaja,  ensimismada en sus problemas, algunos protestaban, los comercios cerraban sus puertas y otros eran desalojados de sus viviendas. Demasiada desdicha a su alrededor.
Ya no era feliz, pensaba que se había roto la empatía y decidió regresar a su lugar de origen. Si tanta sabiduría como poseían los humanos era tan inútilmente aprovechada, ya no le interesaba aprender más de ellos, le pidió al viento que la llevara lejos y la devolviera a la armonía y paz de  la naturaleza.

lunes, 4 de junio de 2012

Afán de protagonismo




Se acercó a la mesa que ocupaba Seleneaquella directora que siempre lo trataba con tanta deferencia, que se  sentía  como un gran señor.
Estaba ocupada, esperaría de pie junto a la columna hasta que terminara con sus clientes. Se soltó el cinturón de la gabardina e introdujo la mano en el amplio bolsillo. El frío metal le recordó cuál era su misión.
Cuando llegó su turno se sentó frente a ella, Selene le sonrió ampliamente, al tiempo que le preguntaba qué se le ofrecía. Él le solicitó el estado de sus cuentas y cuando comprobó que era cierto, que había perdido todos sus ahorros en aquel plazo fijo de mierda que ella le había recomendado como  totalmente seguro y sin riesgo, le descerrajó un tiro a quemarropa, mientras pronunciaba unas breves palabras:
-Ahora la estrella serás tú.


viernes, 1 de junio de 2012

Premio!!



He recibido esta distinción de la mano de VE. http://valenciaescribe.blogspot.com.es/                  ¡¡Gracias amigos!!


Le cedo el testigo a:


http://enredaenredando.blogspot.com.es/ por su entrega y dedicación y por intentar mejorar el mundo un poquito en cada uno de sus post.

Ahora has de:


1. Copiar el premio en el blog y enlazarlo al bloguer que te lo otorgó.
2. Señalar tus cinco blogs preferidos con menos de 200 seguidores y escribir comentarios en sus blogs para que conozcan que han recibido el premio.
3. Y, por último, esperar que continúen con la cadena y elijan a sus 5 blogs preferidos. (Entre ellos no debe estar el blog de la persona que te ha elegido.



sábado, 26 de mayo de 2012

Revisión protocolaria





Mehrdad Zaeri


A veces te cabreas y les dices que ya vale, que con tanto adelanto en la ingeniería robótica, por ejemplo,   cómo  es que aun no se ha inventado nada menos doloroso. Como es corta,  pasa rápido, te consuelas. Pero esta vez se llamaba ecografía mamaria, te dejaron en una camilla y no aparecía nadie. Por la hora que era, pensaste, aburrida, en echarte una siestecilla, pero tu sentido de la compostura te lo impidió. Entonces apareció él, no te miró, apenas te saludó, lo achacaste tal vez al pudor por el cuadro que se exhibía ante sus ojos. Te hizo daño, mucho daño, pero no le dijiste nada, aguantaste muda y siguió hurgando, sin preguntar. Dedujiste que era un cretino, o tal vez andaba agobiado por los recortes de personal. Intentabas justificarlo. Ni media palabra por su parte.  Te convenció más la primera opción. Justiciera, decidiste que aprendiera una lección, no podía irse de rositas, te lo cargarías en el próximo relato. Se iba a enterar. Saliste de aquel cuartucho más animada. Ahora, para ti ya está muerto y  su deuda saldada.

jueves, 24 de mayo de 2012

Y les dices adiós...



(A mis hijos)

Hay días en que no te levantarías de la cama, aunque esa frase esté más que pulida de tanto uso. Empiezo de nuevo. Hay días en que lo ves todo negro, negro. Y no te lo inventas, las penas  viven a tu lado, por no decir en tu casa. Y no te consuela  el argumento tan manido de que otros lo pasan peor y que tú tienes trabajo y mejor te callas y no protestas. Esquiroles. Tu hijo se queda en la calle y se va a buscarse la vida a Japón, era profe de filosofía, y el otro no tiene posibilidad de encontrarlo, es enfermero, cierran los hospitales y vive contigo. Te cansas de ser positiva y de intentar cambiar siempre las cosas. Te hartas de que la situación laboral se degrade día a día, de no tararear alguna cancioncilla como solías, por los pasillos de tu centro, de no bromear con los niños, de no estar alegre. Y sigues, porque estás convencida de que la educación y la cultura son la auténtica riqueza de los pueblos. Y aceptas la derrota y ves cómo han de salir y abandonar un país donde no hay lugar para ellos.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Esos pequeños seres





En todas las casas existen recónditos lugares como una rejilla, cavidad o desagüe al que no prestamos atención por su inaccesibilidad y es ahí donde ellos habitan. Nos vigilan a lo largo del día y conocen todos nuestros secretos. Por las noches y cuando salimos de casa se convierten en nuestro alter ego: leen nuestros libros, se pasean por nuestros armarios y se sientan en nuestros lugares favoritos.  Nos imitan en todo. Porque de tanto observarnos conocen nuestras reacciones más íntimas de memoria. No es de extrañar que no encontremos las cosas donde pensábamos que las habíamos dejado. No es un despiste, son ellos, que les gusta molestarnos. Mueven los muebles apenas unos milímetros, esconden las llaves o los papeles que tanto habíamos buscado y que inexplicablemente aparecen al cabo de unos días, allí donde ya lo habíamos hecho sin éxito. Habéis de estar bien atentos para descubrirlos. Y prestarles atención para  convivir todos tranquilos. Son los duendes de los hogares. 

Cierta tristeza











Lloraba tanto y tanto que sus ojos eran dos cuencas fluviales imparables. Sus vecinos aprovechaban la llantina que le solía venir cuatro veces al año para regar sus huertos siempre verdes. Las propiedades curativas de los vasos de lágrimas de sus ojos eran conocidas en toda la comarca. Al principio, Marlene lloraba sin parar y por cualquier cosa que la conmoviera, y con lo difícil que estaba el mundo, este ocupaba el centro continuo de su  llanto. No dejaban que escuchara las noticias ni que leyera el diario. Los niños le llevaban sus juguetes, le hacían carantoñas y arrumacos, pero nada servía para consolarla, su pena era inconmensurable. Lloraba de día y de noche. Un día,  sus ojos se secaron durante un breve tiempo y con ellos el verdor de los campos del valle donde vivía. Todo se volvió gris y sombrío y le causó tal tristeza, que  sus ojos se anegaron, el río volvió a su cauce y su vida, por fin, cobró sentido.

domingo, 22 de abril de 2012

Obsesión


Te fascinaba, no podías sustraerte a su encanto aunque no fueras correspondida. La espiabas continuamente. Primero fueron miradas furtivas cuando estabais en la mesa del comedor o cuando salía por el pasillo  y se iba a sus quehaceres. No pasaba un día en que no la siguieras con la mirada. Su figura y su porte te recordaban las ilustraciones de antiguos cuentos de príncipes encantados y princesas redentoras, seres etéreos y angelicales. Querías ser como ella, sabías que era amable contigo, como correspondía a un trato diferencial así establecido. Por eso, cuando aquella noche la contemplaste a través del ojo de la cerradura, en la intimidad de su habitación, decidiste que tenías que abandonar la casa de tus padres, tu casa. No podías soportar que otra persona, aunque fuese del servicio, iluminara la vida con una luz mayor que la tuya. 

miércoles, 4 de abril de 2012

¿Dónde están los pájaros que cantan?



Te habías instalado a escribir con la vieja máquina del abuelo en el jardín, en un rincón idílico junto al sendero de  entrada a la casa; así los ruidos no te molestaban. Nos hablabas de ellos constantemente, pero nunca habíamos tenido la oportunidad de verlos. En tus cuentos infantiles aparecían extraños seres fantásticos de los que captan la atención de los lectores más pequeños. Y creíamos  que también ellos  eran fruto de tu imaginación. Una tarde que tú habías bajado al pueblo, los vi.  Allí estaban, junto a las páginas escritas, aguardando que continuaras tus relatos para hacerte compañía y susurrarte historias secretas. Eran azules, como sus trinos.

domingo, 1 de abril de 2012

La dueña de todos los perfumes


Cada vez que  destapes el agua de colonia, acuérdate de mí y de que me lo regaló mi amiga Antonia, catalana que conoce a  Serrat y sus aromas te  trasladarán al Mediterráneo y al barco de Pepe y a Ibiza, donde vive Eva y a Sóller, donde tienes otra amiga que te espera; y así aspirando perfumes y navegando por mapas con esencias de boleros, completamos el círculo del 7 y lo cerramos. Amarra y echa el ancla para que los sueños e ilusiones no se evaporen 

miércoles, 28 de marzo de 2012

Reproches



                                                       Obra del fotógrafo francés Robert Doisneau (1912-1994)
Me aprieta el paquete que mi madre se empeña en ponerme todavía, tan pesada en su papel de madre protectora de su cría. Como si no pudiera controlar mis esfínteres. Es incomodísimo caminar con las piernas tan abiertas, y mi padre y su amigo que no paran de charlar, mientras yo cuento las líneas que se van cruzando bajo mis pies. Pero ellos encontrarán el tesoro antes. Al parque, ¡Ja! como si no los conociera yo. Se enzarzan en sus discusiones filosóficas y no me prestan atención ninguna. Es una pena que mi cabeza sea de niño superdotado y mis pensamientos no puedan ser emitidos por estas malditas cuerdas vocales, apenas sin desarrollar, casi de bebé. Solo me comunico con sonidos guturales, gritos y llantos, por cierto,  creo que ya les debo dar un toque: ¡Ggrgrgrgrgraaaa!

lunes, 19 de marzo de 2012

NEGRO OBSIDIANA



                                                                                               Fotografía de Brian Soko                
Su rostro era tan hermético, como su boca cerrada. Su mirada se escondía tras unas gafas de sol, oscuras e impenetrables.  Jamás vería lo que no le importara.  Unos aros pendían coquetos de los lóbulos de sus orejas. Era muda, ciega y sorda en algunos momentos;  invisible en otros, vigilaba sin ser vista; era dura y fuerte como la obsidiana. Podía resistir todo tipo de embates, condición indispensable en su labor diaria. El sombrero ocultaba una media melena rubia y una cabeza noble,  que funcionaba rápida y sagaz.  Aparentaba más años de los que tenía y ahí residía el secreto de su poder. La  vida no le había dejado tiempo para mimarse, pero no le importaba. Lo único trascendental eran las misiones que le confiaban. El abrigo guarecía un cuerpo seco y atlético, que nadie miraba. Nunca podrían sospechar de ella, esa aparentemente  casi  anciana, que cruzaba a un lado y a otro de la frontera, portando mensajes, mientras contemplaba el reflejo de su figura en la ventana.

Nuestro mar


                                                                     obra de Nuria Meseguer
Unos días éramos sirenas; otros,  estrellas de mar; la mayoría de las veces gigantescos cefalópodos, ballenas o tiburones. Y a bordo de las olas, recorríamos entusiasmadas los siete mares buscando nuestras incautas presas.
Nos hicimos mayores y ya no somos nada. Dejamos que nuestros 
recuerdos floten ingrávidos como nuestros cuerpos en el agua.  No nadamos, solo hablamos y recordamos. Con nuestros sombreros bien atados a la cabeza, como entonces, sentimos que el tiempo no pasa y no pesa y seguimos charlando y charlando. Los pececillos nos mordisquean los pies, pero les dejamos hacer, estamos acostumbradas, nos creemos que son los mismos de siempre, aquellos de cuando éramos  niñas... 

domingo, 18 de marzo de 2012

LIBRE



Maite era delgada, alta y angulosa como un esbozo de silueta de un solo trazo. Pero no le gustaba vivir en su cuerpo y eso que le permitía realizar hazañas extraordinarias como encogerse, aguantando la respiración, y pasar por los resquicios de puertas y ventanas cerradas, sin apenas despeinarse. Añoraba las redondeces de las demás mujeres, quería ser un círculo perfecto. Sus amigas envidiaban su figura y sus extrañas cualidades, aunque ella las aborrecía.
Un día decidieron que experimentara lo que se sentía siendo una esfera, para ver si así ya desechaba su idea. Le ataron el tobillo a una cuerda muy, muy larga y la hincharon y la hincharon con helio hasta que se convirtió en un globo de colorines. Maite se alzó sobre todas y pudieron descubrir en su cara una plácida sonrisa de felicidad, se soltó del amarre que la retenía prisionera al mundo conocido y se abandonó libre a un vuelo suave, mecido por el viento entre las nubes. No pensaba regresar jamás. 

sábado, 17 de marzo de 2012

La voz escondida



El día que Inma perdió su voz la buscó por toda la casa y no hubo forma de encontrarla. Salió al jardín, a ver si alguna cigarra cantarina le hubiera querido gastar una broma. El sol lucía inclemente y allí estaban ellas gritando, aunque ninguna se la había apropiado. Se sumergió en el mar por si se le había descuidado mientras nadaba, tampoco la halló. Esperó la caída de la tarde, sentada bajo un árbol, vio salir las estrellas mientras aguardaba la llegada de los grillos, pero estos no la tenían. Estaba desconsolada, sin saber qué más hacer. Comenzó a gesticular frente al espejo, a vocalizar sin que saliera palabra alguna,  a no articular ni emitir sonidos y… poco a poco, entabló comunicación con las flores, los pájaros, las estrellas y los niños. Aprendió a apreciar la música, los colores y los cambios de estaciones. Se inició el olvido. De esto hace ya cuatro años. La voz, que tanto la quería, se había escondido en lo alto de un armario, entre la ropa que su marido ya no usaba, para evitarle expresar el dolor, los lamentos y tristezas que la enfermedad de este último le había causado. 

 Para Inma, deseando que la encuentre pronto.                   

viernes, 9 de marzo de 2012

DELICATESSEN


Llovía y llovía muchísimo, una gota fría como lo llaman ahora. Y metí al perro en la cocina. Pasó mi vecina de adosado, la Pili, a tomarse un café conmigo, de palique porque estaba aburrida como una ostra:
-No es plan, Mari,  el Tito, no puede quedarse aquí dentro, no es nada, pero nada “profiláctico”.
 A mí, personalmente, la higiene me la trae al pairo. No quise replicarle y la dejé parlotear sobre las cien mil enfermedades que podrían “contravenirme”. La Pili se hace la fina conmigo y me estaba poniendo mala malísima de escucharla, tanto taladrarme, así que la despaché sin miramientos.
Mi Tito es mucho Tito, es el chucho más borde que conozco, y no está bien que yo lo diga, pero procede de una familia desestructurada, lo encontraron los funcionarios de la perrera vagando por las calles. De ahí su extraña afición a pendonear y escaparse a la mínima que te descuidas.
La cosa es que con tanta lluvia, aunque la casa se me caía encima, yo estaba que me subía por las paredes, y para más inri, la fotonovela que leía me estaba poniendo de los nervios y el Tito que no paraba de lloriquear, así que se me fue la pinza,  abrí la puerta de la calle y,  a pesar de que caían chuzos de punta, le ordené con un par de narices: ¡aire, a ventilarse tocan!
Nunca más regresaron a darme la murga, ni el Tito ni la Pili.

sábado, 18 de febrero de 2012

Nanas para Esperanza


A la luna lunera,                                     
la niña no tiene sueño,                          
su papá, Marco,
le contará un cuento.
Hablará de ilusiones
y de otros tiempos,
de noches mágicas
y muchos recuerdos.
Habrá en él estrellas,
sin pizca de miedo,
luces y auroras,
caricias y besos.
A la luna lunera,
Esperanza no tiene sueño,
hechizada entre los brazos,
palabras  y  versos,
que con cariño la arrullan
en un suave balanceo.




(Es la primera poesía que escribo, así que disculpad ambos mis rimas)                                                             Ilustración de Ofra Amit.


Cuando la luna crece, crece, crece,
Esperanza la mira y sueña, sueña, sueña
y soñando, se mece en ella.
Cuando Esperanza crece, crece, crece,
la luna la mira y juega, juega, juega,
y jugando, la luna se mece dentro de ella.

J.Luis Prieto.





viernes, 17 de febrero de 2012

Sueños olvidados (A los ancianos)

Ya no existen, ni tan siquiera los pueden encontrar en sus recuerdos porque los han olvidado.  Ella soñaba  con ser como Ginger Rogers y él, un apuesto Fred Astaire. La pareja musical perfecta. Cuando se cruzan por la calle, ya no se reconocen. Se miran, esbozan un ligero saludo cortés  y continúan su camino. Fueron compañeros inseparables en su juventud y se contaron todos sus secretos y sueños. Sus sombras continúan soñándolos.
                                                                                                                                       Fotografía manipulada de Lubomir Bukov

sábado, 11 de febrero de 2012

Una luz en la oscuridad

       
                                                                        Catrin Welz Stein

Paseaba las noches sin luna por el firmamento, vigilando que toda la  bóveda celeste estuviera en su lugar: planetas, nubes, astros, asteroides y estrellas. A los reticentes los colgaba de su larga melena para que la fueran alumbrando en la oscuridad.
La señora del Alba desaparecía al llegar el día.

jueves, 9 de febrero de 2012

Matar un ruiseñor


A pesar de mi corta edad, me quedé fascinada cuando te descubrí, fuiste algo más que el padre que todas hubiésemos deseado. Alto, apuesto, cariñoso y comprensivo. Eras, además, de los buenos: un modelo de integridad y un ejemplo que no debíamos perder por muchos años que pasaran. Y, no lo dudes, Atticus, apareciste de nuevo en mi vida y tu discurso no había envejecido y continuabas siendo un héroe. Ahora, para mis dos hijos pequeños, quienes se aprendieron tu película de memoria, mientras sorbían sus lagrimones y me recordaban  otra infancia ya vivida. 

lunes, 6 de febrero de 2012

Sueños de Cine








Pasábamos el verano en un pequeño pueblo de las montañas de la provincia. Corrían los años sesenta  y el único espectáculo que había y al que podíamos asistir los niños de la familia era a la sesión doble continua del cine Rialto. Yo era la más pequeña y mis hermanos, aunque a empellones, habían de cargar conmigo. Siempre, eso sí, a la primera sesión. La de la noche estaba destinada a los adultos.

Bien pertrechados con nuestras gaseosas y  la merienda preparada en una bolsa, acudíamos emocionados al cine, a pasar las tardes de los domingos.

A la entrada, junto a la taquilla, unos grandes carteles dibujados a color con las caras de los protagonistas nos anunciaban la magia que nos estaba esperando: el oeste americano, el desierto de Arabia, la estepa rusa o los monstruos gigantescos de un viaje submarino. Y allí, mientras hacíamos la cola, se iniciaba mi fascinación al contemplarlos. Ese era el anticipo.

Ya en el interior nos recibía una gran sala de  pantalla gigantesca, repleta de incómodos asientos de madera abatibles que, por supuesto, nos pasaban desapercibidos. Las primeras filas sólo poseían bancos corridos sin respaldo, por lo que siempre urgía llegar bien pronto para coger un buen sitio.

Las películas eran lo de menos a nuestra corta edad. Lo verdaderamente importante era la ventana que se abría ante nosotros cuando la sala se oscurecía. Y empezaba la aventura y nos sumergíamos en otros mundos.

Veíamos maravillados vidas de lujo, paisajes lejanos, realidades que nada tenían que ver con la nuestra, soldados que batallaban en grandes guerras,  tiroteos y persecuciones a galope de caballos, bailes y escenas de amor y  múltiples situaciones tan diferentes, que nos hacían perder, con los ojos bien abiertos como platos, y durante unas horas, cualquier contacto con la realidad.
Los bellos galanes y hermosas mujeres de la  pantalla me hacían soñar y sentirme uno de ellos, mi cuerpo bailaba al compás de las bandas sonoras. Entre música y bailes,  mis hermanos se olvidaban de mí  y volvían a casa.
Mi padre, ya acostumbrado, me recogía del asiento con sus fuertes brazos, mientras yo seguía soñando:
 -¡Vamos, Lilí, ya es hora de irse a la cama!
La sesión de cine continuaba.

domingo, 5 de febrero de 2012

OTRA MIRADA




Admiraban mi figura,  mi candidez, la elegancia de mi porte y esa liviandad en la que siempre me veían sumida. Desconocían que mi delgada figura se remontaba al oscuro fantasma de la ocupación nazi,  a causa de la malnutrición que padecimos todos. Tampoco sabían de mi sueño por el ballet y mi gusto por las cosas sencillas. Ni que bailé secretamente para la resistencia holandesa, hecho que guardo en mi memoria como un gran tesoro. La cámara se enamoró de mí, y por ella sí lo hice todo. Fui Sabrina, una ciega en la oscuridad, una monja, me paseé por Roma durante unas vacaciones y hasta logró que me apasionaran los desayunos de Tiffany’s y circular a dos por la carretera. Ella ha sido mi único y verdadero amor.       

SEDUCCIÓN


El local estaba en penumbra. Me acomodé en una mesa libre. Me habían recomendado aquel café en el bed and breakfast donde dormía. Al poco de que la camarera sirviera la copa, empezaron los primeros acordes del violonchelo. Y ya no supe dónde me hallaba. Sí, claro, aquello debía ser Egipto y perseguía la etérea belleza de una misteriosa dama que huía entre velos a bordo de una nave del antiguo Nilo, custodiada por dos hercúleos sirvientes. Una fuerza me impulsaba a correr  tras ella, pero ya no estaba allí, había desaparecido.  Yo, tampoco era yo mismo, sino un tramoyista que contemplaba extasiado, desde las bambalinas del Gran Teatro Bolshoi,  a un grupo de bailarinas, que hacían poesía al compás de la maravillosa música, la misma que me había seducido y  que me había hecho soñar lugares tan remotos. El sonido de los aplausos me sobresaltó y regresé al viejo recinto del Soho londinense.