martes, 18 de septiembre de 2012

Otros ojos


Para Pepe, el mejor óptico.





Me gusta colocarme las gafas de sol polarizadas que le compré a Pepe, fue la mejor decisión.  A través de sus mágicos cristales observo el mundo con colores de fiesta perpetua. Cuando me asaltan las ganas de llorar, me las sitúo sobre mi nariz y respiro tranquila. Todo se ubica en su lugar. Si no las tengo cerca, me suelo poner nerviosa, porque las noticias del día a día nunca mejoran. Mi dependencia ha llegado a tal extremo, que voy al trabajo con ellas puestas, como si tuviera algún problema grave. Me preguntan y contesto que sí a todo, me da igual. Desconocen que escondida tras ellas, vivo en otro mundo mejor, el de las maravillas, donde todo es posible todavía. 


1 comentario:

  1. Qué regalo tan bonito para Pepe!! Me ha gustado tu dedicatoria, yo también me suelo "esconder" a menudo tras unas polarizadas.

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