lunes, 27 de agosto de 2012

Mortíferas





Las dos hermanas vivían sus respectivas vidas con grandes pesares a costa de sus maridos: el uno, un despilfarrador y el otro, un mujeriego. Como no eran felices pensaron en acabar con ellos, liquidarlos, así por las buenas y que no les siguieran dando mala vida.
La primera de ellas decidió hacer una cocción naturista con unas plantas venenosas de acción mortal. Su marido era un enamorado de las terapias naturales y sabía que no lo defraudaría.
La segunda se aventuró a comprar un producto químico, invisible en las autopsias, el Sevacuol. Sabía que arrastraría todo lo que se  interpusiese en su camino intestinal y que no dejaría huella.
Optaron por celebrar un entierro conjunto, para ahorrar trámites y peculio. A la salida comentaron risueñas: ¡Hay que ver, pobrecitos, el uno comiendo y el otro defecando, si es que no tenían remedio! E iniciaron juntas una nueva vida sin obstáculos en su camino.

5 comentarios:

  1. Jaja..., muy ocurrente y divertido.
    Yo creo que el divorcio hubiera sido una opción igualmente eficaz, al parecer pasó de largo en las maquinaciones de estas dos mortíferas hermanas.

    La fotografía le viene que ni pintado.

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  2. jajaja, ¡Qué bueno, mola el Sevacuol ese!!Muy buen contado Mag, me gusta ese final.

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  3. Hostias, sevacuol, ¿qué es eso?

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