lunes, 24 de octubre de 2011

Paseo por Roma

No, imposible, nunca he viajado a Roma, no lo puedo escribir… Aunque ya lo he hecho de la mano de Fellini, Rosellini, Mastroianni, Giulietta Massina, Anna Magnani y tantos otros. Ellos me acompañaron por sus calles y plazas.  
Las películas de romanos de mi infancia nos hacían viajar a un mundo fantástico de emperadores y esclavos, de héroes y legiones, gladiadores,  cristianos y fieras.
He paseado por sus villas y calzadas, he admirado sus obras de arte y edificios públicos, me han aterrorizado sus dioses y llegué a aborrecer las declinaciones, el rosa-rosae o el Roma-Romae, aprendidas de memoria. He sudado con las traducciones de César, Tito Livio o Cicerón, que además siempre andaban de guerras. ¡Qué me importaría a mí!
El latín, un hueso.
Las palabras, sin embargo, un juego:

Omar, ramo, mora, amor, Roma.

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