domingo, 13 de noviembre de 2011

Los olores de las cosas





En las enciclopedias de cuando éramos niños se guardaban los aromas a lápiz y a goma de borrar, a la tinta china que siempre lo manchaba todo; al plástico de la cartera y del estuche de  lápices y a los cuadernos que viajaban en ella; al bocadillo,  que nos preparaban en casa para el recreo. Entre sus páginas de bordes rizados como los rulos que ponían a las señoras en la peluquería vivían las ilustraciones de las células y del cuerpo humano. Los gatos y rumiantes que pastaban tranquilamente, a sus anchas. Todo un mundo de recuerdos encerrados entre sus páginas.

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