viernes, 18 de noviembre de 2011

Insomnio


Regresó a su infancia, a su pueblo de casas grandes, donde las ventanas eran ojos y parecía que tras los balcones te espiaran. Nunca pudo conocer todos los secretos que allí se guardaban.
Despertó entre unos cálidos brazos que le resultaban muy familiares. Su padre la sostenía como cuando era una niña.
-“No pasa nada, mi amor, solo ha sido una pesadilla” -le decía al tiempo que la acunaba.
De nuevo se encontraba en la cama y en la habitación de su niñez. Su padre, que  hacía tantos años ya que había fallecido, estaba junto a ella, calmándola. Se sentía ingrávida y cristalina.
-Seguro que es esto la muerte -pensó-. ¿Seré yo un fantasma?
Los visillos se movían y sin rozar apenas el suelo, se asomó a la ventana…

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