domingo, 19 de julio de 2015

Para mi estimada Mª José, maestra de profesión y vocación

A la MARI en mayúsculas, la de San Juan y Muchamiel, la de Asturias y Mallorca, la de Francia y la de España. Para ti, porque no te vas, te quedas en todos nosotros.

Como un suave soplo de brisa mediterránea te queremos decir suavecito que eres nuestra otra madre, la madre de todos y cada uno de los aquí presentes y de todos y cada uno de los chiquillos que han tenido la gran suerte de haber pasado por tu aula.
Tu fuerza -estamos convencidas de ello- es ancestral y mitológica como las de las antiguas deidades de este mare nostrum. De ahí tus poderes: enseñas, abrazas, escuchas, juegas, cuentas, dialogas, recompones, protestas, lees, suspiras, ríes, lloras, transformas, ilusionas y creas.

Posees la magia de innovar y de creer que en la escuela, las clases y las cosas se pueden hacer siempre de otra manera. Todos hemos aprendido esa lección, puesto que tú, como buena hechicera que eres, haces fácil lo complicado. Y con azúcar nos salen mejor las recetas. Has tenido muchos premios y reconocimientos, pero  quizá el mejor sea la pasión con la que te lanzas a nuevos retos y proyectos.
Con ese aire tuyo de no haber roto nunca un plato, posees todos los secretos, sí Mari, a pesar de tu aspecto, menudo y pequeño, siempre has sido una trabajadora incansable, fuerte y recia por dentro, como los volcanes. Valiente para expresarte e indignarte aunque no les fuera a agradar a tus interlocutores. Un ejemplo de dedicación y vocación para nosotras, las más jóvenes, en estos tiempos que corren.
Te has comido la vida a bocados largos, saboreándola, disfrutando y compartiendo, que es lo verdaderamente importante. Ahora a tomársela de otra manera, sin esfuerzo, a hacer lo que te gusta únicamente y con risas, muchas risas y repique de campanillas a tu paso, con la música de todos los abalorios de colores que siempre te acompañan.
Y por último, como fieles devotas de la antigua diosa, te hemos de agradecer, el haber podido conocerte, quererte y contar contigo. Serás siempre: nuestra     Mari, madre, maestra, amiga y confidente.

Tus compañeras y amigas

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