jueves, 25 de abril de 2013

UNA VIDA, un viaje







Ya había alcanzado esa edad en la que nadie se fijaba en ella y se sentía transparente.  La vio en un escaparate, iluminada desde su interior. Su color oro pálido y resplandeciente al mismo tiempo, le evocaban las arenas del desierto. La compró y la instaló en su mesa de trabajo, junto a los recuerdos más queridos. El azul de los océanos la transportaba a viajes surcados por embarcaciones a vela y mares llenos de aventuras. Rodaba la bola y su dedo índice se desplazaba por lugares remotos. Ahora sí empezaban de verdad sus sueños en solitario.

sábado, 23 de marzo de 2013

Tópicos no tan literarios

                                                                                                                                  PAULA IACOB 
Las personas eran felices, y no era un cuadro ni un sueño. Cultivaban sus huertos e intercambiaban los productos para poder vivir sin preocupaciones. Las lunas, el sol, los cambios de estación y las cosechas eran las leyes naturales que regían su visión del mundo. Cocinaban, tejían, escribían cuentos y los narraban, tocaban instrumentos musicales y bailaban y cantaban al son de sus melodías. Trocaban los  excedentes de producción y no tenían ninguna preocupación monetaria, dado que no hacían uso del vil metal. Habían conseguido vivir bajo el viejo tópico del  locus amoenus y encuadrar su existencia bajo sencillas reglas pastoriles y bucólicas, respetadas por toda la comunidad. Aquello que los clásicos preconizaban como ideal, era tan real como la vida misma. Se trataba de creer que otro mundo era posible y allí, en aquel lugar sin bancos, salarios ni capitales, todos lo creían y lo disfrutaban. Vivían contentos y gozosos. 

viernes, 15 de marzo de 2013

Mujeres soñadoras, sobre fotos de Elena Vizerskaya


Harta de que no la dejaran gozar desnuda en la naturaleza,  cogió un trozo de prado verde y se hizo con él un vestido. Su cuerpo olía a frescor matutino. Los pájaros, el cielo y el aroma de las plantas silvestres seguirían haciéndole compañía, mudos y omnipresentes. El  viento era un susurro de chal transparente.

Un sinnúmero de manos la rodeaban y acariciaban. Pensaba que todo era un gran sueño y, por si acaso, ni se movía ni respiraba, para que no se desvanecieran las múltiples sensaciones placenteras con el despertar. Las manos bromeaban con su cuerpo convirtiéndolo en estatua o en ave de grandes alas. Eran manos amigas, que la apoyaban y mimaban como si su único objetivo fuera hacerla gozar.

jueves, 28 de febrero de 2013

Puntadas al tiempo



Le seguían gustando las costuras de su antigua máquina de coser, esa que no cambiaba por nada. Se sentía cansada como ella, demasiados años trabajando y escasos cuidados. Compañeras ambas. En cada puntada, un suspiro. Ya le faltaba poco para terminar. En realidad esa anciana de aspecto bonachón escondía un secreto: cosía sus recuerdos para que no se le olvidaran. Primero los enganchaba con alfileres, después los hilvanaba y, cuando ya estaban todos bien sujetos, pasaba las costuras. Los remates a mano, para que no se deshicieran nunca las puntadas. Había ido guardando los tejidos que componían su vida y la de sus seres queridos que ya no estaban. Y ahí se encontraban todos juntos como los países de un mapa: recortes de bodas, bautizos y funerales. El vestido de medio luto, el de desahogo y los de colores de entretiempo y  verano. Imágenes y memorias que se iban aflojando, como la canilla de la máquina tras largo rato de labor, pero ahora ya no le importaba, siempre tan hormiguita trabajadora guardándolo todo. Finalmente lo iba a conseguir, llegaría a tiempo de dar un último pespunte al tiempo.


sábado, 23 de febrero de 2013

Velocidad / Felicidad


¿Por qué pisas a fondo el acelerador? Nunca te han gustado las grandes velocidades; es más, te da mucho miedo cuando conduce otro y lo hace algo rápido. Y ahora, como una loca. Desde que circulas sola por todos lados, pareces una suicida. Dando discursos a los lerdos para que espabilen y tú, orgullosa de lo bien que lo haces. ¡Y gracias a la existencia de los aviones! Está claro que andas acelerada, pero ¿es necesaria esa carrera por la cuerda floja jugando con el destino? ¿Intentas demostrarte lo valiente que eres? Además, ¿por qué has de pensar siempre en el poco valor de una vida? Las de Auschwitz, menos que una bala, y en las aldeas guatemaltecas, similar al precio de una gallina. Aunque desconoces los marcos y quetzales que cuestan tales operaciones, para poder comparar diferencias de valor vital, que seguro tendrán que ver con el desarrollo. Venga machacarte con eso; ya para, piensa en positivo, mira que te lo digo y tú ni caso, el lado bueno de las cosas y tira millas. Y ya me explicarás ese afán por reírte sin más de todo, ¿Tan importante te parece compartir risas como una boba? Eso sí que es un claro síntoma de tu desquicie. ¿Acaso, te crees tan lista que piensas que nada tiene sentido? Te lo deberías mirar, ya te han dicho todas, todas, que pidas ayuda a una sicóloga. Pero tu nada, erre que erre, prefieres salir y circular con el coche.

domingo, 17 de febrero de 2013

Todas mis vidas




Últimamente solo escribo en el cielo. En el corto trayecto que distancia un abrazo de amigas. Tan cerca y tan lejos. El mar de mapa nos separa y nos une, azul intenso. Desde aquí reconozco las nubes que pinta Rafa Sastre, que tímidas por ahí pasan; sobrevuelo la música de Asun; las risas de Eulalia; el cariño de Amparo; las bromas de Pepe, la entrega de Lu. Hasta pronto, Leocadia, Edelmira... y Brando... y Julieta. Fin de semana distinto, lleno de palabras, sonrisas y de todas esas vidas sin ti, que juntas poseemos e imaginamos. 

domingo, 3 de febrero de 2013

Patchwork de la vida



¡¡Qué no llego!! Tarjetas de embarque sacadas por la mañana y curiosamente la fecha es de hace dos años. No entendemos nada. Risas, prisas, como bobas abajo de nuevo. Ahí está Paco que nos apoya. "País de mangantes", nos comentan las señoritas de la compañía aérea que me piden el certificado de residencia. Eva que se enreda a protestarles que no, que solo son unos pocos. Yo creo que sí, solo unos pocos. Pero tengo prisa, que ya embarcan y la dejo discutiendo y concienciando. Paco y yo nos miramos y sonreímos. La conocemos y la queremos. Seguro que han sido las malignas las causantes del embrollo. Último abrazo para Eva. Me hacen sacar la colonia,  me pregunto si  también los huevos. Claras y líquidos. La empleada no entiende nada y me mira con cara de póker y paso la seguridad sin más problemas. Ahora que lo pienso no sé si son las energías malvadas o  malignas o perversas, o es el viento que ha entrado por mis orejas y se ha cebado con mi cabeza. Le tendré que preguntar a mi amiga. Y seguiremos remendando la vida e iremos componiendo cuadraditos luminosos de la manta como un puzzle  imperfecto. Como nuestras existencias, que a veces se encogen y otras se dilatan y sonríen amistosas. Amistad que salpica de colores los ovillos oscuros cuando todo lo vemos negro. Fila 15, ala, ¡ea! Adiós Paco, adiós Eva. 

domingo, 13 de enero de 2013

No estaba allí

Pol Úbeda Hervás
Se descalzó y la sombra ocupó su lugar, realizando todo lo que él había soñado y no osaba hacer realidad.

jueves, 29 de noviembre de 2012

La bombonera



Desde hace poco tiempo vivo en una cajita de bombones. Me trasladé a ella cuando la vida me asestaba unos espaldarazos tan tremendos que me dejaban sin aliento. Decidí que ya estaba bien, que la supervivencia personal era lo primero. Me relamo de gusto con los rellenos de trocitos de avellanas, que acompañan mi café al iniciarse el día. Y salgo a la calle feliz, sin la mente obturada por tantas realidades negativas. Me enfrento a mi jornada relativizándolo todo pues sé, que al final de mis andanzas por tantos sinsabores, me espera ese lugar mágico y acogedor, ofreciéndome aquellos intensos aromas que me conducen a soñar y a vivir siempre en un pedazo dulce de cielo.