Mi querida amiga Eva cultiva la
paciencia, los tomates y ciruelas, los membrillos y cebollas, las judías
tiernas y patatas, el equilibrio de las energías corporales y la sabiduría
china. Si no están en su sitio, ella las coloca en su lugar mediante los
puntos de acupuntura y los masajes. No acepta que las energías perversas te
despeinen y que te dejes llevar incauta por ellas. Es muy voluntariosa. Te
pones en sus manos y la dieta y el equilibrio emocional están asegurados. Confías
plenamente y la dejas hacer. Combatirá como una auténtica guerrera contra fríos, vientos y fuegos que consuman tus órganos. Vencerá y saldrá victoriosa; y tú respirarás, de nuevo, más tranquila.
